Los drones se tomarán nuestra vida

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¿Ya le han enviado un domicilio o la última compra de ropa en línea a la puerta de su casa por medio de un dron? Esto ya es una realidad si vive en uno de los 27 países donde están en marcha las operaciones de entrega de aviones no tripulados. Si no es así, su espera podría no ser larga. El servicio de entrega de vehículos aéreos no tripulados Wing de Google fue recientemente el primero en ser aprobado para un vuelo comercial en los Estados Unidos. Por su parte, compañías como Amazon, Uber y Walmart, no se quedan atrás ya que continúan experimentando diferentes enfoques.

Abstract connections of lines and spheres

Las entregas de domicilios en drones pueden ser el último caso de uso de tecnología avanzada que capte la atención del mercado, pero es solo una de las aplicaciones comerciales potenciales del mundo real para estos dispositivos versátiles. Al igual que las redes de sensores del Internet de las cosas (IoT) para escenarios industriales o de ciudades inteligentes, los drones ofrecen una oportunidad sin precedentes para mejorar las operaciones y las experiencias de los usuarios a la vez que reducen los costos. Al mismo tiempo, las preocupaciones de seguridad y reglamentarias, así como la proliferación de datos que se recopilan, significa que la infraestructura de TI subyacente debe optimizarse para admitir el intercambio seguro de datos de aviones no tripulados sin fallas y en bajas latencias.

Cuando éramos pequeños y veíamos películas como ‘Blade Runner’, siempre nos preguntábamos si llegaría el día en el que miles de drones sobrevolaran el cielo. Con la reciente decisión de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos, sobre los aviones no tripulados comerciales y las inversiones multimillonarias en servicios comerciales de drones, creo que será más temprano que tarde cuando tengamos cientos (si no miles) de vehículos no tripulados operando a nuestro alrededor.

The Economist, el diario  experto que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y de la economía desde un marco global, publicó en su informe ‘Drones civiles’: “Tratar de imaginar cómo evolucionarán los drones y los usos a los que se implementarán, es un poco como intentar predecir la evolución de la informática en la década de 1960 o teléfonos móviles en la década de 1980. Su potencial como herramienta de negocios era claro en ese momento, pero la tecnología se desarrolló inesperadamente, y lo mismo seguramente será cierto para los drones”. Por su parte, claros ejemplos de diferentes tipos de UAV y casos de uso a lo largo de los años han sido para efectos militares, de transporte y entrega, para respuestas de emergencia y monitoreo del cielo, para servicios como la gestión de residuos de agua, navegación marítima, construcción y por último  para servicios de celulares de emergencia.

Tan emocionante como son estos avances en las aplicaciones de aviones no tripulados, los mismos no llegan sin desafíos. Las preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad están haciendo que los ciudadanos desconfíen de los drones en sus vecindarios. Las redes criminales están utilizando drones para todo, desde el contrabando de drogas hasta los intentos de asesinato. Y, el entorno regulatorio, que ya es lento para mantenerse al día con el rápido avance de las tecnologías y aplicaciones, también tiene la responsabilidad de enfrentar estos desafíos adicionales.

Hay que recordar que los UAV se originaron como dispositivos militares y si bien este segmento puede seguir siendo la mayor parte del mercado en el corto plazo, los recientes avances en drones de grado comercial y de consumo están abriendo las puertas a una gran variedad de aplicaciones. El mercado está empezando a despegar, lo que dificulta las proyecciones, pero las estimaciones varían de $ 52 a $ 144 mil millones de dólares para 2025.

Las aplicaciones de drones actuales y futuras, incluidas aquellas que aprovechan la inteligencia de enjambres para que los drones se comuniquen y colaboren entre sí, requerirán velocidades de red rápidas y una latencia mínima para intercambiar el tráfico de datos entre drones y nubes centrales. Esto hace necesario que las aplicaciones de drones deben procesarse dentro del país donde operan debido a la latencia, el rendimiento y las razones de seguridad y cumplimiento.

Como lo demuestra la reciente victoria de Google con la Administración Federal de Aviación (FAA), las empresas y los responsables de la formulación de políticas están comenzando a encontrar un punto medio. Una gran parte de ese terreno intermedio es garantizar que el futuro mundo de los drones en todas partes sea uno donde operen de forma segura y perfecta. Eso requerirá una infraestructura inalámbrica que sea escalable, segura, proporcione baja latencia y un alto ancho de banda.

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